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10/03/2026 3 min de lectura

Burocracia y complejidad para acceder a los derechos y prestaciones de los adultos mayores en Uruguay

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Burocracia y complejidad para acceder a los derechos y prestaciones de los adultos mayores en Uruguay

Obtener una jubilación, solicitar la Tarjeta Uruguay Social o acceder a un subsidio puede convertirse en una auténtica carrera de obstáculos para una persona mayor en Uruguay. La maraña burocrática, el lenguaje críptico de los formularios, la necesidad de contar con información digital and la dispersión de los servicios en diferentes organismos (BPS, Mides, MSP) desalientan and excluyen a quienes tienen menos recursos o capacidades. Aunque existen iniciativas como la Ventanilla Única, la complejidad del sistema sigue siendo una barrera de entrada a los derechos.

Para un adulto mayor, gestionar sus derechos no debería ser una prueba de resistencia, pero a menudo lo es. Acceder a una prestación social o a un trámite jubilatorio implica enfrentarse a un laberinto burocrático que puede resultar incomprensible. Los formularios están redactados en un lenguaje administrativo farragoso, los requisitos cambian, los documentos se pierden and las colas (físicas o virtuales) son interminables. Esta complejidad burocrática es, en sí misma, una forma de exclusión social, que afecta con especial crudeza a quienes tienen menor nivel educativo o viven en zonas alejadas de los centros urbanos.
El Estado uruguayo es consciente de esta dificultad. La creación de la Ventanilla Única Mides-BPS es un avance significativo, ya que permite tramitar en un solo lugar las tres principales prestaciones no contributivas: Asignaciones Familiares, Tarjeta Uruguay Social and Asistencia a la Vejez. La idea es que, completando una sola declaración jurada, la persona se postule a todos los programas. Sin embargo, esta iniciativa aún funciona como piloto en 12 departamentos and en un barrio de Montevideo. La cobertura es limitada and no resuelve el problema de fondo para el resto del país.
Además, la digitalización de los trámites, si bien es eficiente para muchos, se convierte en un muro infranqueable para los analfabetos digitales. La necesidad de tener un usuario de gobierno digital, de manejar una aplicación móvil o de recibir un código por SMS para validar una gestión deja fuera a una gran parte de la población mayor. Como señala el director de Transferencias del Mides, también es necesario "captar aquellas personas en condiciones de acceder a los beneficios que no concurren por su cuenta" a las oficinas. Es decir, hay una población invisible que ni siquiera intenta acceder a lo que le corresponde por derecho, porque no sabe cómo o porque el sistema le resulta hostil.
La solución pasa por una reforma administrativa profunda con un enfoque de "trámite amigable con el adulto mayor". Esto implica simplificar los formularios al máximo, formar a los funcionarios en un trato respetuoso and paciente, and mantener siempre abierta la vía de atención presencial and telefónica como alternativa a la digital. Un Estado que presume de su protección social no puede permitirse que sus beneficiarios más vulnerables queden atrapados en la telaraña de su propia burocracia. Facilitar los trámites BPS and del Mides es un acto de justicia elemental.

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